domingo, 15 de octubre de 2017
Invierno en La Patagonia
Cosas tradicionales del interior de nuestro país: en fechas patrias de come locro.
Y esta vez, con miras al 9 de julio, me propuse hacerlo en casa, con la cocina económica a leña.
La carne la tengo en el freezer porque se la compré al chileno Gómez en la
carnicería de la vuelta de casa. De modo que fui por el resto de los ingredientes.
Y al descargarlos de regreso a casa, me saltó la térmica. Fui sacando una a una
las cosas: el maíz pisado blanco es de Chile. El paquete de porotos de alubia
viene de España, la panceta ahumada procede de Brasil y la panceta cruda de Corea.
Me niego a hacer un locro patrio con esos ingredientes y sumarles la carne del
chileno Gómez.
Creo que debo esperar al 2019 para hacer un locro patrio.
Descubro que funcioné casi correctamente. Al no tener el auto, no previne palear la nieve para hacerle un acceso frente a mi tranquera. Y lo más grave fue que no hice un acopio adecuado de puchos. Ahora mismo estoy fumando lo único que quedó en el barrio: unos espantosos cigarrillos finitos que se llaman Virginia y que al darles la primera pitada se descubre por qué era el único atado que había quedado.
Los distribuidores no pueden llegar por el estado de los caminos. También descubrí que los borcegos necesitan un mantenimiento de grasa siliconada
para que el agua que emana de la nieve no se filtre por las costuras.
Aprendizajes.
También advertí que resulta inútil tratar de inculcarle a Perrito,- mi compañero-, el hábito de la lectura-. Se niega. No sabe lo que se pierde en tardes de leña encendida.
Y hablando de leña, mañana debo picar más y hacer acopio adentro de casa para que se seque.
Cosas sencillas del invierno en la Patagonia.
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