En Patagonia seguimos siendo pocos. Afortunadamente. En esta inmensa región que va desde Neuquén a Tierra del, Fuego, somos poco más de un millón de habitantes. Casi la mitad de la población del partido de La Matanza. Y eso que Patagonia tiene más de un millón de kilómetros cuadrados.
Claro que es un territorio único. Bellísimo. Extremo. Y en donde suceden circunstancias mágicas. Acá tenemos nombre y apellido. Y no solamente dentro de los pueblos en los que vivimos. Lo comprobé recién que salí a hacer compras en el barrio.
Como cada mañana, fuí a la panadería de Pedro,- conocido como Peter Pan-, pero estaba extrañamente cerrada. Tomé unos mates en el kiosco de Juanjo esperando que abriera, pero logré fracasar con todo éxito. De modo que me encaminé hacia la otra cuadra a comprar pan en La Piamontesa. Me recibió un aroma a manjares horneándose y la panadera contándome que hace unos días pasó un hombre alto y robusto y preguntó por mí. "Dejó un mensaje escrito para vos", me dijo, "que lo guardé, pero ahora no sé dónde está." Compré mi pan y antes de atender al siguiente vecino, se metió en la cocina y salió blandiendo un papelito gris, completamente mojado. "Aquí está". Y mientras intentaba secarlo, tratando de no disolver la tinta del mensaje, me contó que ese hombre había preguntado por mí, si seguía haciendo radio...y que ella le había dicho dónde vivía, pero que estaba de paso y tenía que seguir camino.
En el papelito leí que se trataba de un viejo compañero del Canal 11 de Televisión de Ushuaia. Muy buen tipo, con el que trabajamos juntos en la Tierra del Fuego hasta 1977, y que sólo nos cruzamos muchos años después en Brasil, en una presentación del producto nieve de Argentina en Sao Roque. Carlitos Henninger. Me alegró saber que me recordaba y además compartió que el canal donde laburábamos cumplió 50 años. Atesoré el papelito y salí de la panadería. Prendí un Parisienne sentado al sol antes de volver a casa, tratando de detectar las sensaciones.
Y me pareció fascinante que un viajero que pasa por mi pueblo del Neuquén rumbo a Ushuaia, a unos 2.500 kilómetros de distancia, pregunte por alguien, la panadera sepa quién es y dónde vive, que el viajero deje su mensaje, y yo lo reciba.
Lo acabo de encontrar en facebook y le respondí.
Es mágico que en Patagonia sigamos teniendo vínculos de esta naturaleza. Inimaginable en otro punto del planeta. Entre San Martín de los Andes y Ushuaia la distancia es la misma que entre Madrid y Moscú.
No hay comentarios:
Publicar un comentario